![]() |
| NCI/PDQ® Physician Statement: Planificación del cuidado de transición |
| National Cancer Institute |
|
|
TABLE OF CONTENTS
Cerca del 90% de los cuidados relacionados con el càncer se administran en consulta externa. 1 Esto conlleva mayor responsabilidad por parte del paciente y su familia 2 y un enfoque coordinado por parte del sistema de atención sanitaria. Mientras el cuidado del paciente continúa volviéndose cada vez màs complejo, las presiones reguladoras y fiscales se han vuelto màs restrictivas. 3 El cuidado óptimo depende actualmente de la elaboración cuidadosa de planes por parte de diferentes fuentes de cuidados para asegurar la continuidad de los mismos. Hoy en día los pacientes cambian de fuentes de cuidados varias veces durante su tratamiento (p. ej.: pasan de estar ingresados en un hospital a ser pacientes ambulatorios en consulta externa con necesidad de atención en el hogar). Los componentes claves del tratamiento ambulatorio y a domicilio para los pacientes con càncer son: el contar con un equipo coordinado que administre sus cuidados, que tanto el paciente como su familia se interesen por el tratamiento y se comprometan a seguirlo, y que existan apoyo constante y fuentes de educación para el paciente y su familia. (En esta sección del documento, se ha utilizado el término "familia" para referirse a los individuos que tienen una estrecha relación social con el paciente. La naturaleza de estas relaciones puede ser muy variada, y algunas personas a las que se considera familia pueden no ser los familiares màs cercanos. En el ambiente de atención en el hogar, estas personas son con frecuencia las que cuidan del enfermo). Sin embargo, no sólo se pone a riesgo la administración de cuidados si estos son fragmentados, sino que ademàs, las demandas de la enfermedad pueden hacer que las familias corran el riesgo de perder sus trabajos y tengan dificultades económicas en su lucha por atender al pariente en su hogar. 4 Desgraciadamente, la planificación y administración de la atención en el hogar para los pacientes y sus familias estàn por lo general fragmentadas. Esto sucede màs a menudo entre los pacientes con càncer màs vulnerables, como aquellos cuyos ingresos son bajos, los que pertenecen a minorías que residen en zonas urbanas 5 y aquellos que viven en zonas rurales. 6 Todos los pacientes y sus familias tienen necesidades que cubrir. Por lo general, lo mejor para aquellos con necesidades complejas es recibir cuidados de manos de un equipo. Dependiendo del diagnóstico, la etapa de la enfermedad, el nivel de atención de enfermería requerido y una variedad de factores psicosociales, los pacientes pueden necesitar màs o menos apoyo tecnológico y psicológico. Las necesidades de cuidado de los pacientes y sus familias las dictan factores médicos y biológicos, así como factores demogràficos, el ambiente (urbano o rural) y factores psicosociales. Por lo tanto, las necesidades de cuidado son únicas según cada paciente y cada familia. Desgraciadamente, la administración de cuidados para aquellos en periodos de transición y para los que necesitan evaluación, planificación y manejo continuo presenta grandes dificultades y consume mucho tiempo, por lo que puede volverse desorganizada y poco sistemàtica. References:
El cuidado de transición se define como el paso de una etapa de una enfermedad a otra o de un lugar de cuidado a otro. Por ejemplo, a medida que la enfermedad progresa, el paciente puede pasar por fases de la enfermedad que requieren un énfasis diferente en las metas de cuidado y, consecuentemente, en la naturaleza del cuidado suministrado en sí. El individuo podría tener una enfermedad susceptible a la terapia curativa; en ese caso la terapia puede enfocarse en ese sentido. Otra etapa del càncer podría en cambio responder mejor a un intenso enfoque paliativo. En muchos casos el objetivo es conseguir un equilibrio entre los dos. Cada vez màs individuos pasan también por transiciones difíciles al ir de "la enfermedad" a "la salud". La transición también ocurre al cambiar de un nivel de tratamiento a otro, por ejemplo, de cuidado intenso en un centro médico a cuidado no tan intenso, un asilo para ancianos, un centro de rehabilitación, atención a domicilio o un hospicio. Al proceso de planificación para estas transiciones se le denomina con frecuencia "planificación post-alta", puesto que implica el dar de alta de una institución para una transferencia a otra. No obstante, la planificación post-alta debe basarse en el concepto de la continuación de los cuidados, o estos se volveràn fragmentados. El sitio de cuidado lo dicta tanto la etapa de la enfermedad o los factores de comorbilidad asociados que complican el tratamiento oncológico como los factores fiscales u otros relacionados con el acceso a atención médica. Todas las transiciones requieren cierto grado de cambio, y los cambios, ya sean positivos o negativos, generan estrés para el paciente, la familia y el personal. Por ello, se deben desarrollar protocolos de cuidado de transición con el objetivo de reducir el estrés al mínimo y asegurar un buen cuidado para el paciente. Para lograr que el cuidado de transición sea óptimo y tenga éxito, se deberà mantener una relación completamente integrada entre el cuidado interno y el cuidado ambulatorio. El cuidado ambulatorio ampliamente definido incluye la atención en el hogar, en unidades o centros de rehabilitación, centros de enfermería especializados, en asilos para ancianos y hospicios. La planificación post-alta puede mejorarse mediante un enfoque de coordinación de los sistemas, según el cual se puede contar con una enfermera o trabajador social que sirva de intermediario entre el hospital, las compañías de atención domiciliaria màs importantes, los centros de rehabilitación, los asilos para ancianos y otras fuentes de atención médica. 1 Es de suma importancia que exista un coordinador para todos los profesionales de la salud, al igual que la comunicación en entre los mismos. Con frecuencia es el paciente mismo o uno de sus familiares quien asume la función de llevar la información de un profesional del equipo a otro; pero a medida que la enfermedad avanza y se torna màs compleja, se hace màs necesaria la formalización de un mecanismo definido y claro para todos los miembros del equipo. El fundamento de estos servicios integrados deberà basarse en un modelo biopsicosocial, en el que se asuma que la enfermedad no es solamente un fenómeno biológico, sino también psicológico y social. 2 Aún es màs: este modelo debe sostener las transiciones a través de las variadas etapas de cuidado y enfoques de tratamiento. Para complementar los esfuerzos del médico en el inicio de la planificación de la estrategia médica a seguir, se deben realizar evaluaciones biopsicosociales completas de rutina, realizadas por un miembro entrenado del equipo de atención médica, preferiblemente un trabajador social médico o una enfermera clínica. Para valorar la metas del cuidado en general, es de suma importancia que el médico a cargo del tratamiento conozca la necesidad de guiar al paciente a través de las diferentes opciones de cuidados basàndose en el equilibrio entre el estatus de la enfermedad, las posibilidades de tratamiento, estatus funcional, las metas del paciente y sus familiares, y su interpretación de los paràmetros de lo que es la calidad de vida. Idealmente, esta valoración se deberà realizar en el momento de admisión a cualquier centro de atención hospitalaria y en momentos críticos durante el curso de la enfermedad, incluyendo el diagnóstico, la finalización de un protocolo de tratamiento "curativo", las recaídas y la fase terminal. Es esencial que esta valoración se lleve a cabo de manera rutinaria, ya que en el transcurso de la enfermedad ocurriràn muchos cambios en los objetivos de tratamiento del paciente y de su familia, y en el deseo y la capacidad de los familiares para cuidar del paciente. Las revalorizaciones son esenciales para el éxito de la atención en el hogar, el cumplimiento de las recomendaciones del médico y el manejo del estrés. 3 Las revaluaciones de rutina del estado biopsicosocial del paciente y de su familia deberàn formar parte del proceso de manejo. References:
No todos los centros de salud o proveedores de atención médica bàsica tienen acceso a personal de atención médica dedicado a realizar evaluaciones iniciales y continuas de tipo biopsicosociales y de independencia funcional, especialmente en àreas rurales. Para facilitar el desarrollo de estos enfoques ante la ausencia de dicho personal, se recomiendan los siguientes componentes para identificar a los pacientes que corren el riesgo de tener problemas a la hora de una transición.
El éxito de la planificación post-alta y el proyecto de la transición empiezan con una evaluación biopsicosocial adecuada del paciente y su entorno familiar. 1 Esta evaluación deberà reconocer tanto a los pacientes que necesitan ayuda como a los que no estàn recibiendo suficiente ayuda. 2 Se deben evaluar las siguientes àreas:
References:
References:
La evaluación biopsicosocial es un proceso dinàmico, no estàtico. Como se indicó anteriormente, la evaluación inicial emprendida en el momento del diagnóstico o a la salida del hospital deberà ser reexaminada durante los momentos críticos del curso de la enfermedad del paciente. Estos puntos críticos pueden ocurrir en momentos de progreso/recaída de la enfermedad o en momentos de cambios funcionales. El cambio hacia el período de post-tratamiento también representa una transición significativa (ver la sección "Consideraciones especiales"). Otros puntos críticos pueden ocurrir durante una crisis psicosocial, como por ejemplo la muerte o enfermedad de un ser querido o del encargado del cuidado, o una crisis social, como la pérdida de trabajo o la transición a un asilo de ancianos. Los miembros del equipo de atención médica que llevan a cabo las revaluaciones deben ser conscientes de que las necesidades de atención nuevas tanto para el paciente como para la familia estàn a menudo asociadas con cambios en la movilidad del paciente y la incapacidad del sistema de apoyo de proveer la atención adecuada. 1 Los cambios en el estado biopsicosocial pueden ocurrir ràpidamente, y es aconsejable que la revaluación biopsicosocial sea incorporada en cualquier rutina de cuidado ambulatorio o atención en el hogar. Finalmente, cualquier modelo de cuidado biopsicosocial deberà reconocer que una enfermedad, ya sea mortal o no, engendra pérdidas; de ahí el mecanismo psicosocial del desconsuelo. El càncer interrumpe, temporal o permanentemente, las vidas, sueños, esperanzas, carreras, aspiraciones, integridad y el sentimiento de seguridad tanto del paciente como de su familia, y cada uno manifiesta sus sentimientos de diferente manera. Estos sentimientos son saludables y necesarios para la recuperación psicológica; sin embargo, si la persona no los entiende y los manifiestan de forma destructiva, los efectos pueden ser devastadores. Así mismo, si la crisis emocional generada por una enfermedad se maneja con éxito, los pacientes y las familias pueden experimentar crecimiento psicológico y madurez. El manejo psicosocial del càncer, independientemente de cuàl sea su resultado final, debería ser parte integral del cuidado del paciente, no importa dónde se suministre, con el fin de asegurar una recuperación completa, en el sentido màs amplio de la palabra. 2 3 References:
La atención de un paciente en el hogar implica un aumento en las obligaciones técnicas y emocionales para las familias, muchas de las cuales ya tienen numerosas responsabilidades fuera del hogar. Ademàs, muchas personas pueden verse comprometidas física o psicosocialmente y, por lo tanto, no ser capaces de asumir el papel de cuidador principal de un paciente. 1 Para determinar si un cónyuge o encargado de la atención médica puede manejar la atención en el hogar, se deben evaluar los siguientes factores: la edad del encargado de la atención médica, su salud, motivación y sexo (las mujeres tienen mayor tendencia a proveer atención médica); el tiempo de estancia en el hospital (una estancia prolongada puede complicar la transición a la atención en el hogar); las demàs obligaciones del encargado de la atención; el grado de angustia del paciente (particularmente el dolor); la naturaleza técnica de los cuidados; y la capacidad del cuidador de tomar decisiones relacionadas con la administración de cuidados. 2 3 4 Algunos grupos de pacientes corren un riesgo mayor; por ejemplo, hay datos que 5 indican que las mujeres de raza negra de edad avanzada que estàn solas, son pobres y tienen múltiples enfermedades crónicas corren el riesgo de encontrar dificultades después de abandonar el hospital. Los pacientes del sector rural también corren el riesgo de encontrar complicaciones en cuanto a la atención médica en el hogar, sobre todo si la fase terminal de la enfermedad es prolongada y la debilidad física aumenta. 4 Es de suma importancia enfatizar la necesidad de evaluar la motivación de la familia para cuidar al paciente. La evaluación debe ser amplia, incluyendo los temas mencionados anteriormente y, cuando sea necesario, el nivel de conflictos interpersonales preexistentes y las creencias y valores de la familia en lo que respecta a la atención en el hogar, la muerte y el uso de narcóticos para el control del dolor. 6 El control adecuado del dolor y de los síntomas es un componente clave para el éxito en el manejo de la atención en el hogar, 7 pero esto sólo puede lograrse si la familia y el encargado de la atención médica entiende la necesidad de controlar el dolor y otros síntomas. 8 Los proveedores y encargados de la atención médica deben entender que los síntomas mal controlados, especialmente el dolor, pueden aumentar dràsticamente las cargas físicas y psicológicas de la atención al paciente. 9 10 Debe de haber un entendimiento en cuanto a quién debe de llamarse en busca de apoyo o consejo cuando surjan problemas. Según avanza la enfermedad, la necesidad de un personal confiable que conozca la situación del paciente se convierte en la pieza clave de un suministro eficaz de cuidado en el hogar.
Otras consideraciones importantes que se deberàn tener en cuenta en las evaluaciones del plan de cuidado de transición son: la cobertura de la compañía de seguros, la disponibilidad de recursos comunitarios, los asuntos legales y las disposiciones previsoras del paciente. La mayoría de las compañías de seguros cubren la atención en el hogar, pero algunas pólizas limitan los servicios con condiciones específicas, como el haber estado hospitalizado previamente o el necesitar servicios de enfermería profesionales. 1 Es importante cerciorarse de los límites de las pólizas de seguros con respecto a servicios específicos, así como las limitaciones vitalicias. Los médicos primarios, las enfermeras y los trabajadores sociales quizàs tengan que interceder a favor del paciente al tratar con las compañías aseguradoras de terceros, los oficiales administrativos y las compañías administrativas de servicios médicos. 1 Por estas razones, es importante diseñar un plan de atención en el hogar que provea una seguridad adecuada al paciente, que sea lo menos incómoda para los familiares y que a la vez utilice los recursos de forma apropiada. Suele ser de utilidad estudiar otras posibilidades que no requieran la posesión de una póliza o el pago por parte del paciente, como las agencias familiares sectarias y no sectarias, las cuales pueden proveer servicios limitados no profesionales. Normalmente los seguros no cubren los servicios de asistentes y ayudantes de enfermería (servicios de enfermería no profesionales); sin embargo, algunas provisiones del cuidado administrado en hospicios pueden cubrir este gasto. Las agencias especializadas en el cuidado en el hogar proveen este tipo de atención, pero a cuenta del paciente y la familia.
Durante los periodos de transición se deberà hablar con el paciente y su familia sobre las disposiciones previsoras y la necesidad de un poder notarial continuo. 11 Es importante que el paciente haga saber sus deseos al médico y a su familia, con suficiente tiempo, de ser posible. 12 El personal médico debe conocer varios enfoques culturales diferentes para llevar a cabo estas conversaciones. El diàlogo y la resolución de estos asuntos se deberà documentar en su totalidad. La comunicación entre el equipo de atención médica, incluyendo al paciente y su familia, es la clave para lograr el éxito de la planificación del cuidado de transición en todos los ambientes y etapas de la enfermedad. Es esencial que exista un mecanismo de comunicación para asegurar el éxito de la colaboración. Este mecanismo puede ser verbal o escrito; sin embargo, es indispensable que exista un documento escrito de manera detallada que pase de medio en medio para asegurar la continuidad de los cuidado. 1 Es de suma importancia no dejar estos planes para las últimas etapas de la enfermedad, ya que a medida que el paciente cambia de un lugar a otro, también se debe transferir esta información al proveedor de cuidados apropiado. References:
El cuidado de una persona con càncer empieza después de presentarse los síntomas y haberse hecho el diagnóstico, y continúa hasta que el paciente se cura, entra en remisión o fallece. Las decisiones que afectan la etapa final de la vida deben tomarse con anticipación, antes de que sean necesarias. Estos temas no son placenteros o fàciles de tratar. Muchas veces reflejan el caràcter filosófico, moral, religioso o espiritual del individuo. Si una persona tiene sentimientos definidos acerca de estas decisiones, debe comunicarlo para que se puedan llevar a cabo. Pero debido a la naturaleza delicada de estas decisiones, casi nunca son tratadas por el paciente, el médico o los familiares. Existe un "silencio sepulcral" el cual retrasa o impide el que se discuta estos temas. Los pacientes no lo hacen porque no quieren preocupar a sus familiares; los familiares no lo hacen porque temen que si conversan sobre el tema, el paciente se deprima o que abandone el deseo de seguir viviendo; por otra parte los médicos a menudo se sienten incómodos de iniciar este tipo de conversaciones y tampoco quieren ocacionar preocupaciones o angustias al paciente o familiares. Las personas involucradas piensan que siempre habrà tiempo para hablar sobre esas cosas màs tarde. Sin embargo, cuando llega el momento de tomar estas decisiones, el paciente y la familia no son capaces de hacerlo, y los que deciden son personas que en algunos casos no conocen los verdaderos deseos del paciente. Los oncopediatras demuestran un nivel significativo de ansiedad que surge cuando se habla de la muerte con los padres o familiares del paciente y un 47% de ellos espera a que sea la familia quien inicie el tema de las directrices avanzadas. 1 Cuando se van a tomar decisiones relacionadas con la etapa final de la vida, lo primero es completar un formulario llamado Health Care Proxy (HCP, por sus siglas en inglés), en el cual se otorga un poder legal relacionado al cuidado de la salud, o poder legal médico. Estos formularios varían de estado a estado, pero su propósito es siempre el mismo. El formulario le da al paciente el poder de escoger a una persona (su apoderado) que tome las decisiones médicas, en caso de que él no lo pueda hacer. Puede que no sea necesario presentar este formulario ante un notario, pero siempre se debe firmar ante dos testigos. En muchos estados este formulario tiene ventajas sobre la última declaración voluntaria de vida ("living will") porque el paciente no tiene que dar instrucciones específicas, sino que basta con que diga que su apoderado conoce sus deseos. La última declaración voluntaria de vida o "directris avanzada" es similar al formulario HCP. Esta permite al paciente declarar de forma màs detallada sus deseos relativos al cuidado de su salud, nutrición, y otros temas médicos para que los doctores y los encargados de su cuidado puedan cumplir sus deseos. En algunos estados las últimas declaraciones voluntarias de vida no son legales o no estàn disponibles, y en los que se reconoce su validez, normalmente es necesario la presencia de un abogado y la notarización para completar estos documentos. Las órdenes de No Resucitar (DNR, por sus siglas en inglés) dan instrucciones a los doctores y otras personas encargadas del cuidado médico para que no tomen medidas extremas con el fin de salvar la vida del paciente en caso de que el corazón le deje de latir o él deje de respirar. Para aquellos pacientes con ideas claras sobre estos asuntos, es aconsejable que conversen con sus doctores y con las personas encargadas de su salud y llenen los formularios apropiados lo màs pronto posible (preferiblemente en el momento de ingresar al hospital), antes de que la persona pierda la facultad de tomar estas decisiones. A pesar de que los familiares y los pacientes se sienten usualmente incómodos a la hora de abordar estos temas, los doctores y enfermeras pueden abordarlos respetuosamente y con tacto cuando lo consideren apropiado. Con el advenimiento del movimiento en pro de los hospicios y la aprobación de la Ley sobre los Beneficios de Medicare para los Hospicios (1983), existen programas que dan la oportunidad de que los pacientes puedan morir en su casa. En algunos estados (p.ej., Nueva York) existen formularios de DNR para aquellos pacientes que prefieren morir en casa, lo cual les protege de ser resucitados en contra de su voluntad. Estas instrucciones por adelantado son firmadas por el doctor del paciente e indican que el paciente no desea ser resucitado. Es importante hablar sobre estos temas sin importar dónde reciba el paciente cuidados médicos, ya sea en la casa, el hospital, el hospicio, un asilo o cualquier otro lugar. References:La presente información està dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Càncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) |
About OncoLink Contact OncoLink Privacy statement Disclaimer Link to OncoLink Home |